domingo, abril 03, 2005

La Seño

Hoy cuando a mi trabajo me dirigí,
a mi maestra de sexto grado vi.
Se llamaba Nora,
y al observarla despertó en mi
sentimientos de otrora....
¡Angustia, temor, espanto!
¡Qué descalabro Dios Santo!
Esto me hizo evocar y
permitirme decidí experimentar,
esos sentimientos manifiestos
que no podría sentir un muerto.
Luego vino lo mejor
y mi mente fluyó a todo vapor:
colegio, monjas, recreo y color,
hasta pensar en la persona mejor.
Elocuente, serena, encantadora
y sobre todo transmisora
de una paz disipadora,
de todo aquello bello en mi,
que gente instigadora
quiso hacer desaparecer
afortunadamente sin obtener.
Es Maruja, la seño de primero
que de no haber conocido muero,
pensando en todo aquello
que me dijeron, que no fue cierto
ni en lo postrero.
Sus palabras fueron de aliento, dijo:
¡Tu puedes! no desmayes en el intento...

Escrito el 22/11/97