Aunque te parezca extraña mi pasión por las montañas, no se de dónde viene y tampoco si conviene. Sin embargo al contemprarlas, me sorprende admirarlas y encontrar que sin palabras muy de cerca El me habla; no sólo me habla, también me abraza. Y al despuntar cada alba me acaricia y me abalanza alto tan alto, donde nada ni nadie me alcanza. Y sin darme cuenta estoy aqui, mirando, sola con la esperanza de apropiarme de esa FE inagotable que abraza, quema, impulsa y a la vez detiene todo lo que apartarme de TU regazo y protección quiere.
Escrito el 10/11/97.... |
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